Hace poco arbitraba la final de la Minicopa Endesa en el Roig Arena, con más de 7.000 personas en la grada. Y tras dejar atrás esta vivencia, ya he vuelto a mi realidad.
Fue una experiencia muy enriquecedora dentro de un torneo puramente formativo. Una oportunidad por la que estoy sinceramente agradecido y que me hizo especial ilusión desde el primer momento.
Llevo 10 años arbitrando. He ido ascendiendo poco a poco hasta Tercera FEB, he tenido partidos buenos, partidos malos y momentos exigentes. Nada extraordinario. Pero sí trabajo constante, como el de muchos compañeros/as.
Me ilusionó compartir pista con compañeros que arbitran en ACB, convivir con ellos y ver cómo trabajan con normalidad en un contexto que para mí era increíble. Me dijeron que disfrutase de la experiencia y que hiciese lo que suelo hacer en el resto de partidos y ese es el mejor mensaje posible ante escenarios de partido que no son nuestro día a día: llámense Minicopa, Fase Final Cadete Autonómico o Campeonato de España de Minibasket.
A veces idealizamos determinados partidos o escenarios, y la realidad es que acabamos por no poder disfrutarlos por la autoexigencia y la presión que nosotros mismos nos imponemos. Sin embargo, aunque no soy el más adecuado para dar lecciones porque todavía soy un árbitro joven y con muchas experiencias por vivir, sí siento que es esencial disfrutar de las oportunidades y experiencias que nos llegan. Desde la concentración y la responsabilidad, por supuesto.
Si escribo esto es porque me han pedido que pueda servir de motivación para árbitros jóvenes. Sin embargo, hablando con los y las compis de la Minicopa y de mi categoría, la realidad es que lo que hacemos se fundamenta en escuchar, ser autocríticos, aceptar correcciones y aprender desde el disfrute y la pasión hacia el arbitraje.
Partidos como este pueden llegar, o no, porque a veces dependen del momento, del contexto o de decisiones que no controlas, pero en la mano de cada uno sí que está el estar preparado por si llegan. Independientemente de que luego puedan salir mejor o peor. Toda experiencia a la larga es enriquecedora si sabemos los puntos de mejora para la siguiente.
Ningún partido en concreto te hace mejor árbitro que otro, pero el conjunto de aprendizaje y experiencias sí pueden conducir hacia encontrarse un día en un escenario que no es el habitual. Y cuando eso ocurra, lo que hay que hacer es lo mismo que siempre: arbitrar y disfrutar arbitrando.


