El balance defensivo es mucho más que una respuesta táctica ante la pérdida del balón: es una oportunidad para construir hábitos esenciales desde las primeras etapas del aprendizaje. En minibasket, donde el juego se vive con intensidad, espontaneidad y emoción, enseñar a reaccionar defensivamente desde el primer momento permite desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también valores como la cooperación, la responsabilidad y la comunicación.

Begoña Cercós, miembro del Cuerpo Técnico de las Selecciones Autonómicas de la Comunitat Valenciana, nos invita a reflexionar sobre cómo abordar este concepto desde una metodología comprensiva, que pone el foco en el “por qué” y el “cómo” de cada acción. A través de tareas contextualizadas y situaciones reales de juego, los jugadores y jugadoras aprenden a anticiparse, adaptarse y colaborar, entendiendo el balance defensivo como una parte viva del juego y no como una instrucción aislada.

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