¿Dominamos las reglas de juego?

Hola a tod@s. Imaginemos una velada con amigos. Hemos quedado para cenar y disfrutar de una noche junto a la chimenea y uno de nuestros amigos trae un juego de mesa tipo trivial pero al que ninguno habíais jugado nunca antes. Es un juego nuevo. Nadie sabe jugar. Nadie conoce siquiera cómo colocar las fichas en el tablero. Pero eso no es un problema. El juego viene con un librito de instrucciones que leeremos escrupulosamente antes de empezar.

El juego del baloncesto también viene con un librito de instrucciones pero… ¿Cuántos se paran a leerlo antes de ponerse a jugar? No pretendo con este artículo especular sobre cuál es el porcentaje de integrantes del baloncesto (jugadores, entrenadores y árbitros) que realmente dominan las reglas del juego, sino de poner en valor, sobre todo desde el punto de vista de un miembro del CTA, una faceta que debe constituir el pilar básico sobre el que asentar nuestra preparación como árbitros. Y por eso, repito la pregunta. ¿Dominamos las reglas de juego?

Para poder responder a la pregunta, deberíamos definir qué entendemos por tener las reglas dominadas. Alguno pensará que haciendo los test y no fallando “demasiadas” cumple con esa faceta, o que lo que realmente importa es acertar en la pista e ir “sacando” los partidos sin demasiados problemas. Pero yo creo, y hago extensiva mi opinión al propio CTA, que ese no debe ser el camino. No podemos esperar a dominar las reglas de juego por una simple acumulación de jugadas y experiencias que vivimos en nuestros partidos cada fin de semana.

Imaginemos el caso de un árbitro joven. Ha pitado en competiciones de baloncesto de formación y hoy le toca debutar en su primer partido senior. En una jugada, un jugador defensor toca el aro cuando el balón estaba en el aire en un tiro a canasta. Es la primera vez que se tiene que enfrentar a una jugada de este tipo. Hasta ahora los jugadores no llegaban tan arriba. Nervioso, y con un montón de gente protestando, decide dar validez al cesto sancionando interferencia. Quizá haya acertado. Quizá no. Él todavía no lo tiene claro. Sabe que en ocasiones se sanciona la interferencia directamente y en otras ocasiones depende de si el tiro se ve o no influenciado por el toque a la canasta, pero justo ahora no lo recuerda. Seguramente su compañero con más experiencia pueda comentarle la jugada a posteriori, o él mismo podrá refrescar ese apartado de las reglas que tenía un poco oxidado por desuso al llegar a su casa. ¿Os imagináis que los cirujanos pudiesen funcionar así? ¿Operar a muchos pacientes durante muchos fines de semana hasta conseguir aprender qué se puede cortar o qué no? ¿Os imagináis que los jueces pudiesen funcionar así? ¿Dictando sentencia en base únicamente a la jurisprudencia existente de casos similares y sin conocer la ley?

Muchas veces es la competición y las situaciones que se nos van dando en los partidos los que nos van formando como árbitros, pero eso es equivalente a no estar preparado!! Y ojo, que nadie crea que estoy diciendo que los árbitros no conocen las reglas de juego. Simplemente quiero reforzar la importancia de una faceta en nuestra preparación que muchas veces es la más descuidada. Debemos tener un conocimiento quirúrgico de las reglas para poder afrontar un partido con garantías. Es bastante difícil trabajar para ver las situaciones que tenemos que juzgar a la velocidad que suceden, pero dominar las reglas, nos dará un plus de tranquilidad y seguridad en nuestra toma de decisiones. Por eso, y de cara a esta nueva temporada que estamos empezando, animo a todo el mundo a estudiar más si cabe las reglas de juego y sus interpretaciones. Porque hay atajos a esperar a que sea la experiencia quien nos convierta en buenos árbitros y es trabajar duro por ello.

 

Juan Bertomeu (árbitro y profesor de los Cursos de Entrenador FBCV)

2 Comentarios

  1. Jesús

    Amigo Berto, acabas de echar sal a la herida. 1) Un artículo realista, interesante y crudo. 2) Pienso que no hace falta que animes a la gente a estudiar y apreciar las interpretaciones pues el que está metido en esto un mínimo, debe de ser autoexigente, honesto y realista. 3 ) Esta actividad ( como tantas otras ) uno nunca termina de saberlo todo, debemos de congratularnos con llegar a saber al menos un mínimo exigido e intentar sentirse con el paso del tiempo ser cada vez más digno de realizar esta responsable y juiciosa actividad. 4) Uno debe de adaptarse a los recurrentes cambios que constantemente lleva implícito el Reglamento. 5) Por mucho que uno acuda a los cursillos, videos, reuniones, etc, etc, hay una cosa que es obvia, y es el ardiente deseo de tener ganas de aprender y mejorar por el simple hecho de sentir auténtico amor por este deporte ( no por el silbato ). ¡¡ Donde tengas ilusión, ahí pondrás toda tu energía !! ( Og Mandino ).

  2. José Francisco Bartolomé

    Compañero Bertomeu :
    Ha sido para mi un placer leer tu comentario. En mi vida arbitral en el básquet en la que llevo 19 temporadas una de mis debilidades ha sido y es el conocimiento de las reglas de juego del baloncesto que, por cierto, creo es el reglamento más complejo que existe, motivo por el cual (como bien dices) es fundamental su estudio a fondo.
    A veces, sobre todo si llevas tiempo arbitrando nos confiamos un poco, y damos por sabido que con la “rutina” del arbitraje en fines de semana ya es suficiente para “sacar” adelante nuestros partidos.
    Error. En cada encuentro puede surgir algo nuevo, una jugada inédita, fuera de lo común…y es entonces cuando se echa de menos el no haber desmenuzado esas reglas que, en lo sustancial, aclaran la inmensa mayoría de posibles decisiones por parte de los colegiad@s, aunque no todas, ya que existen aún lagunas en determinadas situaciones en el juego. Por eso escribía líneas arriba que es un reglamento sumamente complejo.
    Personalmente me encanta leer y releer las reglas y sus interpretaciones, incluso “imaginar” jugadas de modo virtual para deducir qué decisión tomaría yo en décimas de segundo si tal situación se produjese en un partido mio.
    Quede claro, e igualmente estoy con tu opinión, que no por ser un erudito de las reglas se es mejor colegiado, ya que hay otros muchos factores que ayudan a ello, tales como… preparación física, personalidad firme pero flexible, talante conciliador ( a veces sin darnos cuenta echamos nosotros más gasolina al fuego , y quede claro que no me excluyo; cosas de la tensión del partido, pero no es eximente); igualmente es importante (en mi opinión mucho), dar buena imagen , lo que conlleva un adecuado aseo personal, vestimenta impecable, evitar sobrepeso ( por imagen y por facilidad de desplazamiento en la cancha) y para finalizar algunos de esos requisitos comentar que la humildad al arbitrar es fundamental, jamás nos arroguemos tener la razón por el hecho de ser la máxima autoridad (deportiva) del partido; consultar al compañero si lo hubiera e incluso a la mesa de oficiales si surge alguna duda, no menoscaba nuestra personalidad ni nuestros conocimientos. Al revés, si hay algo que rectificar, se rectifica, ante todo honestidad y no olvidar que somos los jueces sobre el parqué y de nosotros se espera que impartamos deportivamente justicia.
    Mi felicitación por tu artículo y la mejor de las suertes en tu vida arbitral y como profesor, tanto a ti como al resto de compañeros colegiados y oficiales de mesa.
    Un cordial saludo.
    José Fco. Bartolomé.

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