Baloncesto masculino vs Baloncesto femenino

Esta semana contamos con la colaboración de una persona conocida por todo el mundo del baloncesto. Se trata de Ana Belén Alvaro más conocida como ABA. Le solicitamos que nos diera su opinión acerca de las diferencias entre el baloncesto masculino y el femenino desde su visión de ex jugadora y entrenadora de equipos masculinos. ABA ha sido jugadora profesional, 202 veces internacional y actualmente la única entrenadora en la 1ª División Masculina. Todo esto le convierte en una persona profundamente conocedora del trabajo formativo y del baloncesto profesional; esperamos que disfrutéis de sus reflexiones. Gracias ABA.

 

¿Hay dos clases de baloncesto, masculino y  femenino? Sí

¿Hay muchas diferencias entre uno y otro? Muchas. Físicas y psicológicas.

Me han pedido que desarrolle estas dos ideas en un artículo, pero desde el principio lo vi complicado porque es un tema muy denso. Por eso, lo que he intentado es, de la manera más escueta posible, simplemente enumerar muchos aspectos importantes, más que desarrollarlos.

Hace dos años inicié una experiencia totalmente nueva para mí. Entrenar a un equipo masculino sénior. Puntualizo sénior porque entrené categorías inferiores masculinas y aunque también hay diferencias, donde me llevé el “shock” fue en categoría sénior.
Durante mi carrera deportiva de jugadora he tenido varios entrenadores que venían del baloncesto masculino y nunca habían entrenado mujeres hasta ese momento. Me voy a permitir citarlos porque además que fueron para mí unos grandes entrenadores me marcaron como jugadora y con el tiempo me han hecho sonreír en algunas ocasiones ya de entrenadora: Moncho Monsalve, Antonio Díaz Miguel y Laurent Buffard (en mis años en Valenciennes, Francia). Nada más llegar el primer día nuestra expectativa era enorme ya que además de su Currículum sabíamos que no habían entrenado mujeres y eso nos causaba una curiosidad añadida. ¿Será igual que el resto de entrenadores….? Indiscutiblemente nos dimos cuenta que no era lo mismo. Se notaba que no lo habían hecho. ¿En qué? Entro ahora dentro de lo que es el área psicológica.
De todos es sabido que psicológicamente la mujer es muy diferente al hombre y por esa razón, las conductas son diferentes frente a los mismos estímulos y hay que abordar las mismas situaciones con diferentes estrategias. Los hombres tienen más desarrollado el sentido de la lealtad y la justicia hacia ellos y hacia sus compañeros. Es importante poner en tela de juicio su capacidad para obtener un rendimiento positivo. Las mujeres por regla general, son más reflexivas, dan más vuelta a las cosas, buscan el doble sentido a todo y cuestionan mucho las decisiones que se toman, tanto las de sus propias compañeras como las del entrenador/a. Por contra cuando el grupo femenino cree en un/a entrenador/a o en su grupo, va a muerte con él y lo da todo. Pase lo que pase se vuelve incondicional.
Llevado al baloncesto en situaciones particulares del juego puedo decir que desde mi perspectiva de jugadora puedo aproximarme a la respuesta de una jugadora, y ahora desde la perspectiva de entrenadora de masculino he constado la respuesta del jugador. Por ejemplo, tenemos una situación de partido en la que interviene el factor motivación. Es una situación  individual de pre-partido en el cual uno de nuestros jugadores/as tiene que defender al/la jugador/a rival con mayor peso ofensivo del equipo.
Masculino: Llamas a tu jugador que has elegido para defender y le dices después de unas directrices técnicas que si se ve capacitado para defenderlo, que si él ve que no va a poder o vemos que no funciona que pondremos a otro, que vaya a tope, que no se preocupe. Para el jugador es un duelo entre hombres y se “pica” como diciendo… ¿Que no voy a poder con él…?. Duelo personal. 
Femenino: A la jugadora que crees con mayor capacidad para defender a la jugadora rival, le tienes que facilitar todos los detalles técnicos de la contrincante para que la defienda. Duelo técnico. No hay que ponerla en situación que ella vea que la estás manipulando psicológicamente para que se pique con la otra. Su pensamiento será algo como… ¿Qué se cree éste/a que no me estoy dando cuenta de lo que está haciendo? Me está intentando picar…
¡Qué importante es la psicología y la gestión de los grupos para entrenar! Un punto importante que también hay que tener en cuenta en este ámbito es el tema del vestuario ya que el vestuario es el que condiciona en muchas ocasiones el triunfo o fracaso de un equipo.
Vestuario masculino: grupo formado por 12 jugadores.
Vestuario femenino: grupo formado por 3 grupos de 4 jugadoras. Importante saber esta diferenciación para gestionar el grupo. No es lo mismo que un entrenador tenga una situación de conflicto con un jugador del grupo de 12 que lo tenga con una jugadora del subgrupo de 3 dentro del grupo de 12. El problema se multiplica por 3. Evidentemente esto es en general y hay excepciones. Esto es cuando hablamos del jugador o jugadora individualmente. Otra cosa es en la situación global de dos equipos. Los hombres se intimidan más fácilmente cuando se tienen que enfrentar a un equipo que a priori es superior. Gestionan peor esa inferioridad inicial y solamente si en el transcurso del partido ven que pueden contra el equipo contrario es cuando se vendrán arriba. Para ellos será cuestión de ganar el duelo. Cuando se trata de un equipo femenino no se sabe cómo van a salir, da igual que tengas todo preparado. Si salen bien, mueren en la pista, en ocasiones se bloquean, es un bloqueo colectivo y te sorprenden con respuestas  insólitas. Son una caja de sorpresas.
Pasando a la parte más Física y Técnico-Táctica, y siempre hablando de nivel medio, no de la élite. Las grandes diferencias que existen en el plano físico entre la mujer y el hombre son las que condicionan y hacen que el juego en la pista sea diferente. La gran diferencia entre uno y otro es el ritmo. El ritmo viene condicionado por las capacidades físicas y éstas condicionan todo el juego. En el masculino los jugadores tienen capacidad de ejecutar los movimientos más rápido, con más fuerza lo que se traduce en un juego basado en el físico. Quien salta más alto a coger un rebote, quien se desplaza más rápido para defender, quien corre más veloz en el contraataque… Las mujeres lo traducen en, quien bloquea el rebote, quien se anticipa antes en la salida para el contraataque, quien se coloca mejor en la defensa… Con esto no quiero decir que dentro del baloncesto femenino no haya diferencias físicas o en el masculino no haya anticipaciones… Quiero decir que en comparación entre uno y otro ésta es la gran diferencia. A grandes rasgos, el hombre se basa en su físico, la mujer se apoya en la técnica.
Cuando pasamos al plano táctico, las jugadoras son capaces de realizar sistemas más elaborados, son más pacientes para llegar hasta el final dentro de un sistema, los jugadores en un sistema que contenga más de cuatro encadenamientos de movimientos, ya les es difícil la continuación, no tienen paciencia, enseguida ven el uno por uno, no son capaces de esperar a un bloqueo que les llevará a otra ventaja….. En resumen diría que son menos disciplinados. Aquí me sale una puntualización que me gustaría resaltar… ¿Por qué entonces en dos equipos del mismo nivel, en el masculino por ej., después de un scouting se preparan tres maneras diferentes de defender un bloqueo directo, según quien lo juegue se defenderá de una manera u otra y en un equipo femenino no? ¿Por qué en un equipo masculino hay mucho más trabajo de carga táctica que en uno femenino? Para mí el problema reside en que en el baloncesto femenino no hay tanto nivel de exigencia como en el masculino. No se entrena de igual forma. No está en que las chicas tienen que realizar de igual forma los fundamentos que los chicos, sino que se les tiene que exigir que lo hagan a su máximo nivel. Mismo ejercicio, misma exigencia. Creo que las jugadoras en su gran mayoría trabajan a un 70% de su capacidad tanto física como Técnica-Táctica, y ahí reside una de las grandes diferencias entre el baloncesto masculino y femenino. Pero en este tema, además, las soluciones no deben venir muchas veces en la propia categoría sénior, sino que los entrenadores de formación son los que han de inculcar esta exigencia  del cien por cien desde el primer momento. Sólo así conseguiremos que en niveles de competición que no son profesionales o semi profesionales, el baloncesto femenino logre en un futuro equipararse al masculino.
Ana Belén Álvaro (Ex-jugadora profesional, 202 veces  internacional y entrenadora Superior)

4 Comentarios

  1. Bravo! Ya tocaba abordar de forma seria el baloncesto femenino…

    Voy a dar un ejemplo para confirmar tu teoría. El otro día visité la página web de un club mixto de la comunidad valenciana. En un apartado había un anuncio para tratar de reclutar jugadoras para los equipos femeninos, y decía lo siguiente: “Ven a jugar con nosotros, ¡¡EL BALONCESTO FEMENINO NO ESTÁ CONSIDERADO UN DEPORTE DE CONTACTO!! harás muchas amigas y te lo pasarás muy bien”

    ¿Que el baloncesto femenino no está considerado un deporte de contacto? ¿Y el masculino si? Y yo que pensaba que era el mismo deporte…

    Al igual que tu pienso que la inmensa mayoría de entrenadores de femenino trabaja y planifica de forma diferente a lo que lo haría con un club masculino. ¿Por? Creo que si desde la base se entrenara de la misma manera a un grupo de niñas y a otro de niños, ambos equipos llegarían a seniors jugando al 1×1 con dureza, y no “haciendo sistemas más largos”. Aparte de las evidentes diferencias psicológicas, los entrenadores marcamos barreras técnico-tácticas.

    Creo que es un tema que debería abordarse más en profundidad en los cursos de entrenador o clinics, pero no ampliando la pasarela en cadetes. Esto solo hace que aumentar las diferencias de estilos de juego (menor ritmo en pasarela) y que los entrenadores que están en masculino se nieguen a dar el salto a femenino, que cada día somos menos…

  2. Coincidiendo con el comentario de Álvaro, a mí me gustaría preguntarle a ABA una cosa: ¿qué opinas del cambio a pasarela única y exclusivamente en cadete femenino I.R. Preferente?

    Porque puede tener sus beneficios (ninguna medida es intrínsecamente mala de por sí), pero también sus desventajas. Y, sinceramente, creo que la coletilla de que las niñas se lo dejan porque los entrenadores no las hacen jugar creo que es una forma muy poco fiel de reflejar la realidad del baloncesto femenino (deporte femenino en general) a la edad de 14 o 15 años.

    Mi experiencia esta temporada en pasarela para cadete femenino ha sido el comprobar que NINGÚN, y lo pongo en mayúsculas, ningún entrenador a los que me he enfrentado y hemos comentado el tema de la pasarela en cadete femenino estaba de acuerdo en que se aplicara. Todos con los que he hablado se han mostrado contrarios a la implantación de la pasarela en cadete femenino y no creo que todos sean de los que “no sacan a las niñas a jugar”. Es más, confío en que ninguno lo haría.

    Mi sorpresa ha ido más allá cuando me he encontrado, no una vez ni dos, sino bastantes veces (al principio e incluso al final de temporada) con anotadores y árbitros que rellenaban sus actas normales y, a la hora de darles el cinco inicial, les comentaba que se jugaban 8 periodos de 5 minutos y tal. En todos los partidos que ha pasado eso, me han mirado con cara de incredulidad y de que estaba bromeando hasta que sacaba el papelito donde tenía puesto qué jugadora jugaba cada periodo. Ninguno de estos árbitros entendía tampoco que en cadete se jugara pasarela.

    Por eso me gustaría conocer la opinión de ABA sobre este tema ahora que ha salido. Porque, como explica muy bien en el artículo, tenemos diferencias físicas y técnico-tácticas entre el baloncesto masculino y el femenino, y también diferencias psicológicas. ¿Pero no estaremos acrecentando estas diferencias psicológicas nosotros mismos al establecer normativas que fomentan quizá excesivamente la vertiente social del baloncesto femenino y se alejan casi totalmente de la competitiva? Porque creo que ni tenemos que quedarnos en el extremo de lo social, ni tampoco en el extremo de lo competitivo, claro.

    Y, hablando del tema competitivo, nos daría para unos cuantos párrafos más el tema de la escasa competitividad de nuestra liga junior femenina, tanto para los equipos que buscan un baloncesto más social como para los que buscan algo más competitivo. Pero quizá en este artículo no es momento de sacarlo.

    • ABA

      Primero de todo quiero agradecer desde aquí a ti y a todos esos entrenadores/as, clubes, dirigentes… el trabajo que estáis haciendo por el baloncesto femenino. En estos tiempos que corren el baloncesto femenino está enfermo y mucho más de lo que la mayoría piensa. El abandono temprano del baloncesto en las chicas ha alcanzado cifras importantes, y tenemos que esforzarnos en buscar soluciones.
      Quizá unas medidas serán más acertadas que otras, o nos gustarán más que otras, pero lo único que es indudable es que hay que tomar medidas. Hay que intentar que el baloncesto femenino vuelva a ser importante, que cada vez haya más jugadoras que quieran practicar este magnífico deporte.
      Podríamos hablar y debatir mucho sobre esta regla, sobre su conveniencia o no, pero lo importante es que nadie se quede parado, que se tomen iniciativas, que haya ideas nuevas, una funcionarán otras no, pero se estará intentando algo. Algo que desencadene esa ilusión de las niñas para quedar con sus amigas en la cancha, para echar pachanguitas los sábados, que queden en los pabellones, colegios para jugar un 3×3 con sus compañeras… todo eso que hace que una vez finalizada la semana de clases, aparezca la ilusión por vestir tu camiseta del cole o del club para jugar.

  3. Totalmente cierto, somos tan diferentes…

    En la clase de Pepe los niños son un grupo, a excepción de un par el resto siempre van juntos, las niñas son unos tres grupos, y esto viene siendo así desde 1º de infantil y pasan al instituto el próximo curso.

    Con las niñas hace falta mucha psicología.

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